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dia de la mujer

La mujer trabajadora, legado de Marie Curie

Marie Curie, nacida en Polonia en 1867, se topó con multitud de problemas para dedicarse al campo que quería; el de la ciencia. Basta decir que por aquél entonces, en su país natal, las mujeres no podían ir a la universidad; ella, sin embargo, decidió arriesgar su salud física y mental para no tener que renunciar a su vocación de investigadora científica, y lo consiguió.

08/03/2017 |

Para este 8 de marzo, día de la mujer, recuperamos el que probablemente sea el caso de superación femenino más conocido dentro del mundo de la ciencia, el de Marie Curie.

Marie Curie, nacida en Polonia en 1867, se topó con multitud de problemas para dedicarse al campo que quería; el de la ciencia. Basta decir que por aquél entonces, en su país natal, las mujeres no podían ir a la universidad; ella, sin embargo, decidió arriesgar su salud física y mental para no tener que renunciar a su vocación de investigadora científica, y lo consiguió.

Marie Curie, mujer trabajadora

La doble ganadora del premio Nobel fue pionera en muchos aspectos que hoy en día todavía son motivo de lucha para las mujeres, como la conciliación familiar o la igualdad de oportunidades.

Breve historia de Marie Curie

Aunque su apellido paterno era Sklodowska, adoptó su famoso apellido de su marido Pierre Curie.

Por aquél entonces, en Polonia, las mujeres no tenían derecho a ir a la universidad, así que decidió perseguir su vocación e irse a París, donde sobrevivió con pocos ahorros hasta licenciarse, número uno de su promoción en Física en la Sorbona.

En 1895 se casa con Pierre Curie, apasionado y prometedor físico, quien fue su compañero de investigaciones. Tras casarse, se instalaron en un sencillo apartamento en París, donde se dedicaban plenamente a su trabajo y criaron a sus dos hijas.

Acuñó el término “radioactivo” al descubrir que había elementos mucho más radioactivos que el uranio que estudiaban, descubriendo así el polonio y el radio, y fue a partir de esta etapa, después de ganar el primer Nobel por el aislamiento de una fracción de gramo de uranio, que llegaron los reconocimientos que convirtieron en 1904, a su marido Pierre Curie, en catedrático de Física de la Universidad de París y en miembro de la Academia Francesa; cargos que, como nunca eran ostentados por mujeres, Marie no obtuvo a pesar de que la mayor parte de los descubrimientos era suyos.

Cuando murió Pierre, en 1906, Marie heredó la cátedra que ostentaba, y la compaginó con otras investigaciones que la llevaron a ganar el Nobel de Química en 1911. Fue nombrada directora del Instituto del Radio de París y finalmente, murió de leucemia en 1934.

Qué hace a Marie Curie tan especial

Aunque parece que ha llovido mucho desde ese 1900, en pleno 2017 todavía estamos luchando por muchos derechos de la mujer. No nos queda tan lejos el caso de una mujer a la que, solo por ser mujer,  nunca se respetó como científica, o no al menos hasta que falleció su marido. Tampoco nos queda tan lejos una mujer que deba aprender a compaginar vida familiar y laboral porque se le presupone el deber de cuidar de sus hijos, ni tampoco nos queda tan fuera de órbita una mujer que solo consiguió el reconocimiento que merecía hasta que la opción masculina quedó fuera de juego.

Podría decirse que Marie fue pionera en “conciliación” y en superación. Hablamos de una mujer que descubrió dos elementos de la tabla periódica que aún se estudia en los colegios (Radio y Polonio), de una mujer que no conoció la fama hasta que no hizo un viaje a Estados Unidos, en 1921, donde sí se la trató como a una eminencia científica, de una mujer que ganó dos premios Nobel, que sacrificó y necesitó más tiempo y esfuerzo que cualquier hombre de su época para convertirse en la investigadora que fue y, sobre todo, de alguien que no renunció a sus sueños y los consiguió a pesar de todas las barreras que le interpuso la sociedad del momento.

¿Y qué ofreció ella a cambio? Aceptación y la renuncia a patentar su primer descubrimiento, el aislamiento del radio, para dejarlo a disposición de la comunidad científica.

El legado de Marie Curie

Aunque no es una solución energética muy verde ni la mejor forma de ahorrar luz, a Marie le debemos las actuales centrales nucleares; es probable que la ciencia y la tecnología no hubieran llegado donde están sin sus descubrimientos. Le debemos también un programa de aceleración Europeo, que lleva su nombre, y le debemos también una reflexión sobre una sociedad que, a veces, parece que no ha cambiado tanto.

 

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